Un sacerdote es un sueño de Dios, que desea hombres que entreguen su vida para que los hombres tengan vida y vida en abundancia. Son hombres escogidos de entre el pueblo santo de Dios para ser como ese manto que tocó la hemorroísa y quedó curada. Manto, puente, para que los hombres toquen al único sacerdote: Jesús.
Ese sueño de Dios, Alejandro lo descubrió siendo muy niño. Hablando con su mejor amigo, Jesús, se dio cuenta que le quería para Él y su causa. Es verdad que Alejandro también quería ser profesor y payaso. Pero el caso es que tras licenciarse en psicología en la Complutense ya no podía retrasarlo más. Como dice su madre: se han cumplido las tres cosas en este chico de 30 años que creció en el barrio de Hortaleza.
¡¡ENHORABUENA ALEJANDRO!!
